Seguramente cuando una persona decide poner su cuerpo en manos del cirujano bariátrico, lleva ya mucho tiempo dándole vueltas a ese pensamiento. Ha intentado muchas dietas y procductos milagrosos y un día se decide y, generalmente, le entran las prisas y quiere operarse inmediatamete. No hay que precipitarse: Hay que seguir paso a paso todos los requisitos previos. Eso sí, lo más rápidamente posible, pero pensando siempre en la eficacia y en la seguridad.
VALORACIÓN PSIQUIÁTRICA EN EL EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO DE OBESIDAD:

Los pacientes con obesidad presentan una alta prevalencia de comorbilidad de trastornos psiquiátricos que, en algunos casos, contribuyen a la aparición de cierta obesidad y, en otros, son consecuencia de la misma. Si se desea plantear un programa de tratamiento integral eficaz es inexcusable abordar terapéuticamente los aspectos psiquiátricos (y en general emocionales) de esta enfermedad.

Los pacientes obesos deben mantener una serie de cambios de hábitos dietéticos para los cuales la mera apelación a la fuerza de voluntad no será suficiente. Por el contrario, será imprescindible la modificación de hábitos mediante técnicas psicoterapéuticas y psicofarmacológicas.
Cuando se opta por el tratamiento quirúrgico de la obesidad, con frecuencia se constatan los siguientes hechos que limitan negativamente el éxito de las intervenciones:

  1. Falta de información de los pacientes.
  2. Psicopatología previa no diagnosticada.
  3. Alta prevalencia de comorbilidad psiquiátrica no tratada.
  4. Escasa atención a criterios psiquiátricos de exclusión.
  5. Ausencia de un plan de seguimiento/tratamiento psiquiátrico tras la cirugía.

Las intervenciones del psiquiatra (más bien del equipo multidisciplinar de salud mental) deben ir orientadas a paliar estas lagunas en el tratamiento quirúgico de la obesidad mórbida.

Proceso de valoración previa al tratamiento quirúrgico de la obesidad mórbida

La función del psiquiatra en el tratamiento de los pacientes obesos candidatos a cirugía puede ser resumida en los siguientes aspectos:

  1. Determinación de la capacidad del paciente para tomar una decisión en sentido favorable para el tratamiento quirúrgico.
  2. Diagnóstico de los posibles trastornos psiquiátricos y detección de criterios que puedan contraindicar la cirugía, bien de forma permanente o condicionada a la resolución de dicha patología.
  3. Tratamiento de dichos trastornos para hacer desaparecer los criterios de exclusión (bulimia no controlada, alcoholismo...) o mejorar la calidad de vida si se considera que la opción quirúrgica es totalmente desaconsejable.
  4. Manejo de psicofármacos que se consideren necesarios para el mantenimiento de las conductas necesarias para la reducción de peso: ansiolíticos, antidepresivos, estabilizadores….
  5. Coordinación con otros profesionales implicados en el tratamiento: endocrinos, dietistas y cirujanos.
  6. Desempeño o coordinación de las actividades psicoterapéuticas necesarias antes y tras la intervención (grupos psicoeducativos, grupos de apoyo, terapia de modificación de conducta...).