A medio-largo plazo

Con el tiempo, las personas operadas se adaptan a su nuevo sistema digestivo y pueden comer cantidades algo mayores. Por eso, pasados los primeros meses tras la operación, la pérdida de peso se hace más lenta. Esto hay que aceptarlo como algo fisiológico y saludable y el nutricionista le ayudará a mantener su motivación. Pero, en este periodo, es fundamental adoptar unos hábitos de alimentación saludables para seguir adelgazando a largo plazo. Si se adoptan hábitos inadecuados, como picar frecuentemente entre horas, o comer alimentos de alta densidad calórica (grasas, azúcares), se deja de adelgazar o incluso se vuelve a engordar.
Los hábitos alimentarios adecuados incluyen horarios regulares de comidas, mantener una buena hidratación y seguir una dieta equilibrada, como la dieta Mediterránea. El dietista, mediante la educación nutricional, le enseñará a elegir los alimentos que más le convienen, a identificar los alimentos que hay que consumir con menos frecuencia y a planificar sus menús para que siga adelgazando sin deficiencias nutricionales y sin renunciar al placer de comer.

